Celebraciones

El año que hacíamos la Primera Comunión, siempre era en el mes de mayo, en mi época con 8 años, en 1976, celebrábamos de una manera muy especial el Corpus Christi, es un jueves importante en la tradición católica y también lo era en Botorrita. «Tres jueves hay en el año que relucen más que el sol: Jueves Santo, Corpus Cristi y el día de la Ascensión». Es una fiesta que se celebra 60 días después del Domingo de Resurrección.

Los niños vestidos con nuestros trajes de Comunión íbamos en procesión recorriendo las calles de Botorrita tras finalizar la misa de ese día, acompañábamos a la Custodia, al Santísimo. A lo largo del recorrido íbamos pasando por distintos monumentos o altares colocados en las puertas de las casas de varias familias y arrojábamos pétalos de rosa que llevábamos en cestas de mimbre. Era un día grande, de fiesta. Esos monumentos eran como altares al aire libre, se colocaban mesas vestidas con un mantel o una colcha bonita, y se colocaban encima reliquias religiosas, cuadros, esculturas, velas…

Un año, un día de primavera, la señorita Victoria, la maestra Victoria Espuelas de Miguel, nos llevó a todas sus alumnas de excursión, no tuvimos clase en el aula, era San Miguel de Mayo. Nos fuimos hasta el río, a la zona debajo de «las minas» a celebrar el santo, como solía hacerse cada año, comiéndonos un bocadillo.

En esa parte baja del poblado de Contrebia Belaisca, había un conjunto de habitaciones unas junto a otras, parecían viviendas, estaban entre dos calles, y estaban perfectamente «pavimentadas».

Los suelos de la vivienda estaban revestidos de teselas blancas, grises y azules, formando motivos lineales y geométricos. Maravillosos mosaicos que no he vuelto a ver, el paso del tiempo y la ignorancia de muchos para conservar este patrimonio, los hicieron desaparecer para siempre.

También celebrábamos yéndonos de excursión “Jueves Lardero», el jueves anterior al Miércoles de Ceniza. Nos íbamos al campo a comer «el troncho»: un bocadillo de longaniza.

«Jueves lardero, longaniza en el puchero». La tradición venía porque así los católicos se reunían a comer carne antes del inicio del ayuno de la Cuaresma, entre el 29 de enero y el 4 de marzo, según el año.

Si hacía mal tiempo nos quedábamos en el campo de futbol resguardados en el porche y si hacía sol y sin lluvia había excursión a la Gorra Visera, al barranco de las Lenas… Un año nos fuimos toda la escuela de mayores andando hasta «La Hiedra» y nos saltamos el plato típico y nos comimos una paella que hicimos allí, Anselmo Boldova con su todoterreno naranja nos llevó la paellera y todos los ingredientes.

Tenemos costumbres que han perdurado durante muchos años, algunas ya se han perdido y otras están a punto de perderse.

Una que todavía permanece es la de las capillas. Hay dos «capillas», dos Sagradas Familias, una se intercambia en las calles altas y otra en la zona baja del pueblo, que los vecinos acogen en sus hogares. Hace unos años era durante 24 horas. Son dos grupos escultóricos donde se representa a la Virgen María con José y el Niño Jesús de pie junto a ellos.

Se realizaba una cadena, el turno iba de vecino en vecino siguiendo siempre la misma dirección, y se procura que la capilla pasase una noche en cada casa, de manera que los miembros de la familia pudieran velar las imágenes.

Cada capilla solía rotar en un grupo de hogares, de modo que pudiera regresar al cabo de un mes. Cuando hubo más familias que querían tenerla se puso en circulación la segunda capilla.

Suele colocarse en un lugar importante de la casa que la recibe y se suele encender delante alguna vela o lamparilla como señal de veneración.

Nació en todo el mundo católico como manera de fomentar el culto y el fervor religioso. Se sigue manteniendo está tradición, pero va entrando en decadencia porque cada vez hay menos gente viviendo en el pueblo y que quiera seguir esta costumbre.

Una tradición que ya se ha perdido es la de sacar en procesión a Santa Bárbara cuando había sequía para que lloviera. Puri Boldova era la que enseguida animaba a todos para sacar a la santa… ¡Y claro que llovía!

Santa Barbara, iglesia de Botorrita.
Santa Barbara.

Una vez al año, la última semana de mayo, se realizaba una romería desde Botorrita hasta una virgen del Pilar situada en la dehesa de los condes, a unos 4 kilómetros. A principios de siglo XX, Nicasio Morales, el administrador de la finca de los condes estaba cazando con otras personas en «la dehesa», y se disparó una escopeta, yendo a parar el disparo al pecho de Nicasio. Llevaba una medalla de la Virgen colgada de una cadena al cuello, y eso le salvó la vida porque impactó en ella. Por tal circunstancia, se decidió construir un peirón allí y colocar una imagen de la Virgen del Pilar por haberle salvado la vida.

Recorríamos el trayecto andando hasta allí, tras pedir el permiso a los propietarios de la finca, se rezaba por el camino, y al llegar, se reponían fuerzas merendando y vuelta al pueblo. No se realiza esta romería desde 1981, cuando se construyó un peirón en Valfría, para poder hacer una romería a un lugar más cercano del pueblo y donde no hubiera que transitar por fincas privadas.

Peirón de la Virgen del Pilar erigido en 1924.

Una tradición que por desgracia ya se ha perdido era la de salir a tomar la fresca en verano…pero siempre se puede volver a recuperar. Después de cenar se salía a las puertas de las casas, los vecinos se acercaban con sus sillas, sus hamacas o se improvisaban asientos y, mientras los padres hablaban de sus cosas, los niños jugábamos al escondite o escuchábamos las historias que contaban. A veces nos hacían callar para no molestar a los que ya dormían.

Todavía se mantiene la tradición del Pan bendito, el día del Rosario.

Se trataba en origen de un pan salado que se elaboraba en forma de torta redonda y al que se le hacia la forma de una cruz. Era un alimento tradicional bendecido. Lo llevaban entre dos personas en una cesta porque era muy grande. Los mayordomos de la cofradía del Rosario pagaban su elaboración. El día de la fiesta cortaban el pan bendito debiendo proporcionar «cantos», tres onzas que son unos 85 gramos, en número suficiente para los cofrades que lo fueran con obligación de ser mayordomos. Hoy en día la tradición ha cambiado y se elabora un pastel. Félix Aliaga, siendo uno de los mayordomos en 1984, hizo una torta de varios pisos en un intento de no perder la tradición del pan bendito. Desde entonces se hacen tartas de bizcochos.

También se hacía ese día un roscón que tenía que pesar dos libras después de cocido, el cual se rifaba quedando para los fondos de la Cofradía lo que se sacase de la rifa, ahora se hacen unos bollitos individuales.

En Semana Santa era costumbre llevar a la virgen en andas en la procesión de Viernes Santo, la llevaban “las Manolas de Dolores» eran chicas jóvenes del pueblo y solteras. Cuando se casaban cedían su puesto a alguien de la familia y en su defecto a alguien cercana a ellas.

Algo más reciente es el concurso de villancicos que se realizó durante varios años, comenzó a raíz de una propuesta de Mamen, una profesora de música del colegio del pueblo, en ese primer certamen participaron varias corales, entre ellas, en la que cantaba esta profesora.

Las hogueras de San Antón se hacen el 16 de enero, víspera del santo, patrón de los animales. El día 17 todos los animales tenían ese día de descanso, los que trabajaban en el campo, y acudían a la entrada de la iglesia donde eran bendecidos. Una semana antes se preparan maderas y cualquier cosa que pueda arder y ese día se amontonan junto a la báscula. Se prendía fuego anochecido.

En la actualidad, las connotaciones religiosas se han perdido y esta festividad se ha convertido en un acto social donde se salta la hoguera y se aprovechan las ascuas para asar la cena.

Bonitas costumbres que han hecho a Botorrita ser lo que es hoy.

Bibliografía:
Antonio Cifuentes, Inmaculada Cifuentes y tradición oral.

Documentación y textos:
Inmaculada Cifuentes Vaquerizo, Lda. en Geografía.

Fotografías:
Antonio Cifuentes, Juan Antonio Cifuentes, Paquita Pérez y Sara Boldova.

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