La tradicional procesión de los arcos

El 8 de mayo se celebraba originalmente la fiesta de San Miguel, la Aparición de San Miguel Arcángel en el monte Gargano. El Papa Juan XXIII en 1970 sustituyó esa fecha por la del 29 de septiembre. Pero en nuestro pueblo siguió celebrándose San Miguel en primavera.

Arco de San Miguel de Mayo.
Arco de San Miguel de Mayo.

Grupos de vecinos, cuadrillas de amigos, forraban con ramas de chopos estructuras de madera con los que luego formaban los tradicionales y singulares arcos ornamentales, de gran tamaño, bajo los cuales pasaba San Miguel de Mayo, en la procesión del día 8 de ese mes, acompañado de todos los vecinos y autoridades.

Era un trabajo laborioso, primero había que diseñar con tiempo la estructura del arco, y luego hacerse con el material y darle la forma diseñada y forrar todas las maderas. Se pretendía hacer cada año algo diferente y más llamativo.

El día 7 al caer la tarde, los vecinos se agrupaban para bajar al río a cortar las ramas de los chopos para construir el arco más bonito, que luego valoraba un jurado. Un trabajo que duraba toda la noche. Al alba sorprendían al pueblo con los arcos ya levantados.

El Ayuntamiento premiaba los mejores: los mas bonitos, los mas difícil de montar, los más altos, mejor presentados y con mas limpieza en su ejecución.

El número de arcos que se hacía cada año era variable, y dependía de los grupos de jovenes que estuvieran dispuestos a colaborar en esta tradición. Los lugares habituales donde los colocaban era en la calle de la iglesia, en «el granero», en «la portalada», en «la báscula», al final del camino de «la arbitrera»…

Los vecinos acudían a la iglesia para asistir a la misa en honor a San Miguel. Concluida la ceremonia, los fieles se congregaban en la puerta de la iglesia para llevar al santo en procesión a las afueras del pueblo y el sacerdote procedia a la bendición de los campos, un acto en el que se pedia buenas cosechas y el cuidado de sus animales.

Y en ese recorrido se pasaba por los diferentes arcos plantados.

Después de la procesión, las cuadrillas se iban a comer a los sotos del río Huerva.

Una tradición muy antigua pero se desconoce de donde viene. Perduró hasta principio de los años 80 del siglo pasado.

Una tradición que es muy difícil de recuperar, pero hay que hacer lo posible por mantener su recuerdo.

Documentación y textos:
Inmaculada Cifuentes Vaquerizo, Lda. en Geografía.

Fotografía:
Sara Boldova.

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